La etapa actual del capitalismo está constituyendo sus bases sobre la afectividad del individuo y su necesidad de comunicación. La oferta y la demanda (y por tanto la publicidad y las estrategias de mercado) se mueven en el campo de las comunicaciones, los servicios para el ocio y la gestión de aventuras a medida. La confianza, la comodidad, y la producción de placer y afectividad son las nuevas armas de control del poder, que van desplazando (aunque no eliminando, está claro) a las anteriores, de sometimiento y vigilancia. La eficacia de esta estrategia es tan grande como la necesidad de un entorno afectivo y de satisfacción de las carencias emocionales, principalmente en el habitante de las grandes urbes, esa especie de Crusoe contemporáneo.
Enfrentándonos a este modelo de ser humano que luce el mundo actual, a sus carencias y sus estrategias de supervivencia, es que decidimos construir el Ágora Nómada, un espacio para reflexionar y ejercitar movimientos, teniendo en cuenta dos factores principales a los que es difícil ser indiferente: el nomadismo -en diálogo con su contrario, el sedentarismo- y la producción y gestión de la afectividad.
Ese nomadismo que, de maneras diferentes y con mil matices, todos practicamos en la cotidianeidad, esta dimensión errabunda de la vida, al mismo tiempo fecundadora, poderosa, hormigueante, que convive en nuestras sociedades con el sedentarismo y las fórmulas de subsistencia pasiva que ofrecen las instituciones modernas (y que pronostican ciertos futurólogos como efectos de las nuevas tecnologías y el Internet). Según Michel Maffesoli la vida errante es “la expresión de una relación diferente con los otros y con el mundo, menos ofensiva, más suave, algo lúdica y, claro, trágica, pues se apoya en la intuición de lo efímero de las cosas, de los seres y de sus relaciones”i.
El proyecto “Microcomunidades online. Construcción y seguimiento del Ágora Nómada” intenta acercarse al calor de las relaciones humanas, pero al de aquellas que se construyen o se alimentan más allá del espacio físico, y a través de objetos que hacen de mediadores.
Creemos realmente que -siempre palpando algún intersticio propiciador y ejercitando un nomadismo más allá de los movimientos físicos o geográficos- el tejido de las relaciones humanas, de los vínculos afectivos, y la generación de espacios de convivencia y de experimentación resultan un alimento riquísimo, además de un ejercicio táctico de resistencia. Y que esta “reorganización espacio-temporal” en la que estamos inmersos actualmente permite formas antes impensadas de diálogo y de acción, que pueden ser aprovechadas para construir modos de vivir y de convivir que no estén regidos o manipulados por la economía y el poder sistémicos.
Creemos además que no puede haber un yo sin un nosotros. Y creemos también que desde el arte, con su potencial de ficción, su experimentación y su desmesura, es posible arriesgar, descontracturar y reconstruir modos de existir.
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En la sección “Metodología” se exponen los cimientos metodológicos sobre los que se construye el proyecto, haciendo hincapié en dos ejes: el método de observación participante utilizado por las ciencias sociales y la metodología de seguimiento de la llamada “ciencia ambulante”, descripta por Guattari y Deleuze.
“La gest[ac]ión del Ágora Nómada” está dedicado a realizar un análisis del individuo contemporáneo y sus formas de construir relaciones humanas, laborales, afectivas y sociales, deteniéndonos principalmente en la relación con el trabajo, en los nuevos rasgos de las migraciones y en la importancia que adquieren los medios tecnológicos de información y comunicación.
La sección “Construcción” contiene un detallado recuento del proceso de edificación del Ágora Nómada, La elección del nombre, la selección de herramientas, el análisis de posición frente a ciertas decisiones, el desarrollo teórico de temas clave como la situación del espacio, la metáfora del flujo, las reglas de interacción, el reemplazo de los nombres propios, la relación del número con el sentido de grupo, etc. También habrá un relato de la manera en que se convocó a los participantes y se inició el juego de interacciones.
En “Seguimiento” se encuentra un análisis de los proyectos desarrollados por el grupo. Se divide en dos partes: una primera dedicada a analizar los cinco primeros proyectos, y una segunda abocada a la experiencia del “Banco de Acciones del Capital Nómada”.
En las Conclusiones se detallan los puntos relevantes vislumbrados en este proceso teórico práctico, haciendo hincapié no sólo sobre los que modificaron sustancialmente el rumbo del proyecto sino también en aquellos que traslucen un potencial campo de estudio y experimentación, dejando abierto el camino para un futuro desarrollo.
Puedes descargarte cada sección por separado, o el texto completo en PDF.